Llenando el asiento vacío a su lado.


En un momento ella estaba sola, perdida, y al siguiente él estaba ahí llenando el asiento vacío a su lado.

Nunca he estado más pendiente del email como lo estoy ahora esperando un mensaje como si fuera el fin del mundo. El tiempo pasa tan despacio como una eternidad sin fin. Intento tener mi cabeza ocupada haciendo cosas como limpiar la casa sin parar.
En mi cabeza tengo una aglomeración de pensamientos.
Creo que soy tan poca cosa y  seguramente la esperanza de que el me escriba sea en vano.
Dos días después llego a casa de mis clases de natación, abro el ordenador y sorprendentemente había recibido un email.
Radu te ha enviado un mensaje, pincha aquí para verlo.
Con cara de sorpresa e ilusión, estoy abriendo el mensaje.
-Hola. ¿Cómo estás?-Me escribió-
Instantáneamente empiezo a formular respuestas.
No quiero sonar desesperada así que decido contestar también con tres palabras.
- Bien. ¿Y tú?
Nuestros diálogos después de unos días ya no eran de tres palabras sino de frase largas cuidadosamente formuladas.
Dos semanas después, recibo un mensaje diferente.
-¿Quiéres quedar y conocernos en persona?- Me preguntó-
Sin pensar ni dos segundos le escribo - Claro que sí
- ¿Dónde y cuándo? -Me contestó-
Decido que lo mejor es esperar al fin de semana.
 - El domingo a las cuatro de la tarde en el Parque Grande. En el banco mas cercano a la entrada principal.
 -Vale -fue su último mensaje-.

Queda una semana para conocerle en persona y tengo miedo. Mi cabeza esta jugando conmigo, quiero que todo salga perfecto.
Me gusta la sensación de misterio que me provoca.
Llevamos casi una semana sin hablar desde su último mensaje y los nervios se apoderan de mi cada día que va pasando.

Domingo.
Tengo tanto miedo y estoy tan nerviosa.
No he dormido en toda la noche. No me decido con que vestirme, este problema nunca lo he tenido porque me da igual lo que las personas digan de mi. ¡Que extraño!
Después de probar toda la ropa de mi armario veo que nada me queda bien, me doy por vencida y voy a lo de siempre, unos vaqueros y una camiseta.
Cojo el móvil y los cascos para escuchar música por el camino. Podría coger el autobús fácilmente pero decido ir andando. Salgo de casa dos horas antes aunque sé que llegaré al parque en unos 40 minutos.
Siento la necesidad de llegar antes y pasear por el parque, igual se me pasan los nervios..
Llego al parque.
Hemos quedado en un banco en la entrada principal del parque. Me siento en un banco más retirado y escondido entre los árboles pensando que cuando él llegue al lugar donde habíamos quedado, verlo primero de lejos y acostumbrarme con la idea de tener que acercarme para hablarle.
Pasé un buen rato escuchando música y mirando al vacío que no me di ni cuenta lo rápido que había pasado el tiempo.

Noté que alguien se había sentado a mi lado, pero no me molesté en mirar a mi derecha yo miraba al frente.
Pasó un buen rato y la persona que estaba a mi lado me saludo. En ese momento me quedé de piedra y al mirar a mi derecha lo vi.
¡Era él! Me había visto y se había sentado a mi lado esperando hasta que se hiciese la hora exacta a la que habíamos quedado.

En un momento ella estaba sola, perdida, y al siguiente él estaba ahí llenando el asiento vacío a su lado.








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